lunes, febrero 02, 2009

Preocupaciones

Esta obsesión cada día se hace más fuerte. Hay días en los que parece desaparecer, días en que siento que ya todo es más normal, pero entonces regresa y me mortifica demasiado.
Quiero que esto termine, quiero que se acabe ya, pero a la vez quiero seguir con esto, no puedo dejarlo. NO QUIERO dejarlo.
Sé que esto solamente me hace daño, pero también me hace sentir más fuerte, me hace sentir que puedo controlar todo con tan sólo controlarme a mí misma.
A veces quisiera regresar al pasado, ser aquella niña llena de vida. A veces.
Regresar a los tiempos en los que no me importaba nada de lo que ahora me preocupa demasiado. Dejar de lado estas trivialidades, pero no puedo. Siempre está aquella voz en mi cabeza que me dice cosas que preferiría no escuchar, cosas que me hacen odiarme por ser como soy, por ser tan débil, por dejar que me afecten.
Es difícil no poder decírselo a nadie. No lo hago, porque siento que si lo digo esto se hará más real. Siento que no me comprenderán, pensarán que estoy mal, que necesito ayuda, o simplemente se alejarán. No quiero que pase eso, así que es mejor callar. Quizá pueda salir de esto sola, quizá yo pueda controlarlo. Son horribles los sentimientos de culpa, ansiedad, desesperación y odio de los que soy presa. Pero ya aprendí a vivir con ellos, un poco.
Ni siquiera recuerdo cómo es que llegué a este punto. Yo no era así, a mí no me importaba lo que la gente pudiera pensar de mi cuerpo y no me obsesionaba la idea de ser delgada. ¿Cómo sucedió esto? ¿Por qué?
En días pasados he empezado a sentir cierta recuperación, ya he empezado a comer mejor, pero aquellos sentimientos negativos siguen ahí, y aparecen cuando menos los espero. Poco a poco comienzo a reconstruir lo que me tomó sólo unos momentos destruir. Siento que la calma y la normalidad van llegando nuevamente a mi vida aunque hay momentos en que esa nube negra se posa sobre mi cabeza y recaigo. Soy tan débil. Es entonces que me pregunto si algún día podré dejarlo realmente. ¿Podré?